Depósito propio o tercerizar en un 3PL: cómo hacer la cuenta
En resumen
La diferencia de fondo es que un depósito propio es costo fijo y un operador de fulfillment es costo variable. Con depósito propio pagás alquiler, sueldos y estructura vendas mucho o poco; con un operador pagás por pedido movido y por el espacio que ocupás. Por eso el depósito propio conviene cuando tenés volumen alto, parejo y previsible, y el tercerizado conviene cuando tu volumen sube y baja, cuando estás creciendo, o cuando la operación te está comiendo el tiempo que necesitás para vender. La cuenta honesta incluye tus horas: si empaquetás vos, ese costo existe aunque no lo factures.
El punto de partida: fijo contra variable
Toda esta decisión se reduce a una sola cosa. Un depósito propio te cobra lo mismo un mes que vendiste el doble y un mes que vendiste la mitad: el alquiler no baja, los sueldos no bajan, el seguro no baja. Un operador de fulfillment te cobra por lo que movés.
Eso no hace que uno sea mejor que el otro. Hace que cada uno gane en un escenario distinto. Si tu volumen es alto y parejo, el costo fijo se diluye entre muchos pedidos y termina saliendo barato por unidad. Si tu volumen sube y baja —o si todavía está creciendo y no sabés dónde va a estar en seis meses— el costo fijo te come los meses flojos.
Todo lo que se paga en un depósito propio
Cuando alguien compara, suele poner el alquiler de un lado y la cotización del operador del otro. Esa cuenta está incompleta, y casi siempre para el mismo lado. Lo que realmente se paga es:
- El espacio: alquiler, expensas, servicios y el depósito que no vas a poder achicar el mes que vendas poco.
- La gente: sueldos, cargas sociales, cobertura de vacaciones y de licencias. Y el reemplazo cuando alguien renuncia en temporada alta.
- El equipamiento: estanterías, mesas de armado, impresoras de etiquetas, insumos de packing.
- El sistema: algo tiene que decirte qué hay y dónde está. Si no es un software, es una planilla, y esa planilla también cuesta — en errores.
- Los seguros y la seguridad de la mercadería.
- Tus horas. Si empaquetás vos, o si dirigís vos la operación, ese tiempo no está yendo a vender. Es el costo que nadie factura y el que más caro sale.
Qué cambia con un operador
Con un operador, la mercadería vive en su depósito y la operación la hace su equipo. Vos ponés el producto y la demanda; el resto es de ellos.
La ventaja concreta no es sólo de plata: es que tu costo acompaña tu venta. Un mes flojo cuesta menos. Un pico de temporada no te obliga a contratar gente que después vas a tener que desvincular.
- Pagás por pedido preparado y por el espacio que ocupás, no por una estructura que está ahí igual.
- Los picos los absorbe el operador: no salís a buscar dos personas en noviembre.
- El stock queda en un solo lugar y alimenta todos tus canales.
- Dejás de tener la logística en la cabeza todos los días.
Cómo hacer la cuenta con tus números
No te podemos decir cuál te conviene sin conocer tu caso, pero sí te podemos dar la cuenta. Es más simple de lo que parece:
- Sumá todo lo fijo de un mes: alquiler, sueldos con cargas, servicios, seguros, insumos, software.
- Dividilo por la cantidad de pedidos que despachaste ese mes. Ese es tu costo real por pedido, hoy.
- Hacelo de nuevo con un mes flojo. Ahí vas a ver el número que importa: cuánto te cuesta cada pedido cuando vendés poco.
- Sumale tus horas. Poné cuánto vale una hora tuya y multiplicá por las que le dedicás a la operación.
- Recién ahí compará contra una cotización. Vas a estar comparando cosas equivalentes.
Cuándo conviene cada uno
Con la cuenta hecha, la decisión suele volverse obvia. Como regla gruesa:
- Depósito propio: volumen alto, parejo y previsible; producto que necesita manipulación muy particular; o una operación que ya es tu negocio en sí misma.
- Operador: vendés en varios canales; tu volumen sube y baja o está creciendo; tenés temporadas marcadas; o la logística te está sacando tiempo de vender.
- Los dos: hay quien deja en su depósito lo especial o lo voluminoso y terceriza el resto. Es una opción válida y más común de lo que parece.
La señal que casi siempre define
Hay un momento que se repite en casi todos los que dan el paso, y no es un número de una planilla: es la semana en la que te das cuenta de que estás empaquetando en vez de vender, y que los pedidos crecieron justo hasta donde ya no te dan las manos.
Ese es el punto en el que la logística dejó de ser una tarea y pasó a ser un techo. Si estás ahí, la pregunta ya no es si conviene tercerizar: es cuándo.
Preguntas frecuentes
No hay un número mágico, y desconfiá del que te lo dé: depende de tu costo fijo actual, de cuánto varía tu volumen y de cuántos canales manejás. Alguien con 200 pedidos y tres canales puede necesitarlo más que alguien con 800 en un solo canal. La cuenta del artículo te da tu número.
Hacé la cuenta con un número real
Cargá tu volumen y te devolvemos qué te costaría tercerizar, para que lo compares contra tu costo fijo de hoy.