Cómo se cobra el fulfillment: los cuatro conceptos de la factura
En resumen
El costo de fulfillment suele separar preparación del pedido, unidades adicionales, almacenamiento y transporte. A esos conceptos pueden sumarse ingreso de mercadería, embalaje, seguro y otros servicios. Una tarifa pública o un ejemplo sirven para comparar si informan el tamaño de los productos, stock, volumen, mínimos y exclusiones. Antes de contratar, pedí el desglose completo de tu operación.
Por qué nadie te da un precio por teléfono
Es la queja más común y es entendible: pedís un número y te responden "depende". Pero la razón es real, no una excusa comercial.
Dos sellers con la misma cantidad de pedidos pueden costar muy distinto. Uno vende almohadones que ocupan medio metro cúbico cada uno; el otro vende perfumes que entran cien en una caja. Uno rota todo su stock cada quince días; el otro tiene mercadería quieta hace seis meses. El costo de operarlos no se parece en nada.
Lo que sí se puede explicar —y es lo que casi nadie explica— es el modelo. Si entendés cómo se arma el número, podés leer cualquier cotización y saber si te están cobrando bien.
Los cuatro conceptos que componen el número
Prácticamente todos los operadores cobran con alguna variante de estos cuatro. Si en una cotización aparece un solo número, pedí que lo desglosen:
- Preparación del pedido: armar cada orden. Buscar el producto en el depósito, controlarlo, empaquetarlo y dejarlo listo con su etiqueta. Se cobra por pedido despachado.
- Unidad adicional: cada producto extra dentro del mismo pedido. Un pedido de tres productos da más trabajo que uno de uno, pero no el triple: por eso el primero va en la preparación y los demás se cobran aparte, más barato.
- Almacenamiento: el espacio que ocupa tu mercadería, facturado por período. Es el concepto que más varía entre operadores y el que hay que mirar con más atención.
- Envío: la tarifa del carrier hasta tu comprador. Depende del destino, del peso y del tamaño del bulto.
El almacenamiento: dónde están las diferencias
Es el concepto donde dos cotizaciones pueden parecer iguales y no serlo. Lo primero que hay que preguntar es la unidad de medida, porque hay tres formas de cobrarlo y no son equivalentes:
- Por volumen (metro cúbico): pagás por el espacio real que ocupa tu mercadería. Es el más justo si tu producto es chico: cien perfumes ocupan poco y pagás poco.
- Por posición o pallet: pagás por lugar ocupado en la estantería, esté lleno o no. Conviene si aprovechás bien cada posición; te perjudica si tenés muchos SKUs con pocas unidades cada uno.
- Por unidad: pagás por cada artículo guardado. Simple de entender, pero puede salir caro si tenés mucho stock de productos chicos.
Las tres preguntas que hay que hacer sobre el almacenamiento
- ¿Cuál es la unidad de medida: metro cúbico, posición, pallet o unidad?
- ¿Cada cuánto se mide? No es lo mismo medir el pico del mes que el promedio: si te miden el día que recibiste una reposición grande, pagás por un espacio que ocupaste tres días.
- ¿Hay recargo para el stock que no rota? Algunos operadores cobran más caro la mercadería que lleva meses quieta.
Qué hace que tu número suba o baje
Con el modelo claro, estas son las variables que mueven la aguja en tu caso concreto:
- El tamaño de tus productos. Es la variable más pesada del almacenamiento y la que más se subestima.
- Cuánto stock guardás y cuánto rota. Mercadería quieta ocupa lugar y el lugar se paga todos los meses.
- Cuántos productos tiene un pedido promedio. Si vendés mayormente de a una unidad, las unidades adicionales casi no te pesan.
- Tu volumen mensual. A más pedidos, mejor suele ser el precio por pedido.
- A dónde despachás. El envío a CABA y el envío a Ushuaia no cuestan lo mismo, y eso es del carrier, no del operador.
Cómo comparar dos cotizaciones sin equivocarte
El error clásico es comparar el precio de preparación y elegir el más barato. Puede terminar siendo el más caro del mes.
- Llevá las dos cotizaciones a un mismo mes tuyo: tomá tus pedidos reales del último mes y calculá cuánto habría facturado cada una.
- Incluí el almacenamiento con tu stock real, no con el ideal. Es donde aparecen las diferencias grandes.
- Fijate si el envío está incluido o aparte, y si hay algún recargo sobre la tarifa del correo.
- Preguntá por los conceptos que no figuran: recepción de mercadería, devoluciones, reingreso a stock.
- Pedí una factura de ejemplo. Una factura real dice más que cualquier propuesta comercial.
Cómo cotizamos nosotros
La propuesta de Unifull distingue preparación, unidad adicional, almacenamiento y envío. También identifica recepción, embalaje, seguro y los servicios adicionales que correspondan. El cotizador aplica un mínimo de almacenaje: el espacio facturado puede ser mayor que el volumen estimado del stock.
En la página de costos publicamos tres ejemplos calculados con el cotizador, con supuestos y exclusiones. Sirven como referencia para pedir una propuesta con tus productos, stock, volumen y destinos.
Preguntas frecuentes
Depende del tamaño de los productos, stock, pedidos por mes, unidades por pedido y destinos. Los ejemplos públicos permiten comparar si aclaran esos supuestos, los mínimos y qué falta sumar. Pedí una propuesta que detalle también recepción, embalaje, seguro, impuestos y servicios adicionales.
Pedí una propuesta para tu operación
Cargá tu volumen y el tamaño de tus productos, y te devolvemos los cuatro conceptos desglosados para tu caso.